viernes, 23 de noviembre de 2007




Alguna vez fue que planeamos hacernos todo el daño de una vez dictando una sentencia desafiante. No existes. Me apoyaron sobre la silla, brillante truco de apariencias tu presencia es mi pesadilla. Como un extraño tic nervioso arrojo palabras, gestos contra la pared. Toda una noche embalsamados. Golpee las mismas caras una y otra vez, temi por mi cerebro aprisionado en una cama negra. Quizas deba tomarme una revancha, aun tenemos cuentas por saldar

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